En las últimas décadas, el fenómeno de las nuevas tecnologías generó diversos canales, y formas de difusión y distribución de las propuestas artísticas, el modo de vivencia. No obstante, la tradición de la música sigue siendo un modelo físico de experimentar. La propagación del sonido es imposible de sentir de otra manera que no sea a través de las vibraciones en el cuerpo, esas que nos hacen bailar y percibir un lenguaje que nos emociona.